Las Escrituras, el punto de partida y al cual debemos continuamente regresar, en caso contrario fácil y rápidamente nos perderemos en nuestro peregrinar diario y en el peor de los casos para siempre.
Los grandes reformadores del siglo XVI pronunciaron las famosas, pero muchas veces ignoradas, las 5 solas, entre ellas "Sola Scriptura”.
Ante la postura del sistema religioso tradicional que había imperado desde el tercer siglo, los reformadores fueron usados por Dios para devolverle al pueblo el libro de Dios, del cual habían sido privados durante siglos.
Contrario a las filosofías, la tradición y el escolasticismo los reformadores enseñaron la Escritura como norma de fe pero también norma de vida entre los cristianos.
Al igual que los reformadores y los hombres de Dios en la historia que trajeron avivamiento a la iglesia, en estos días debemos cada día regresar a las Escrituras.
Antes de abordar temas bíblico-teológicos es necesario tener una noción clara y correcta respecto a la Biblia.
La Biblia (βιβλίον biblíon), Lucas 4:17, 20, 2 Timoteo 4:13, o “las Escrituras” (ταις γραφαις tais grafais) como suele llamársele por el mismo texto sagrado; Mateo 22:39, Lucas 24:27, 32, 45, Hechos 17:3, 11, 1 Corintios 15:3-4, 2 Timoteo 3:15, estas contienen expresamente la revelación de Dios al ser humano por medio de la cual el hombre puede tener un conocimiento correcto acerca de Dios, su persona, su obra.
La Biblia en su primer estadio (Antiguo Testamento) por centurias y milenios fue literatura de la nación de Israel y con el nacimiento de la iglesia se convirtió en el libro de la humanidad conformándose el estadio posterior (Nuevo Testamento).
Sin duda el lector ya sabe que la Escritura fue desarrollándose en y por medio de Israel, por lo cual puede considerarse como la historia de la revelación e intervención de Dios a una nación y a la humanidad por medio de esta.
Pasaron aproximadamente 1600 años para que se completara los libros inspirados por Dios y un par de siglos más para que se compilaran todos ellos en un solo canon. (Volveremos a estos aspectos de inspiración y canonicidad, tan importantes más adelante).
Otro aspecto importantísimo es que Dios uso a no menos de 40 personajes para que su Palabra fuera plasmada en palabras humanas. Muchos de ellos no se conocieron, tuvieron oficios y status sociales diferentes, aun su nación estaba en condiciones totalmente diferente cuando llego a ellos la Palabra inspirada. Entre ellos por mencionar algunos casos; David y Salomón fue rey, Amos fue agricultor, Daniel ministro de la corte, Lucas fue médico.
No está de más recordar que la Biblia se escribió en tres idiomas, el Antiguo Testamento mayoritariamente en hebreo y algunas secciones cortas en Arameo; respecto al Nuevo Testamento hay posiciones encontradas en cuanto a si se escribió solo en Griego koiné o también algunos libros (como el Evangelio de Mateo) se escribieron en Arameo y posteriormente Griego.
Algo si está claro, que la Biblia no se escribió ni en inglés o español. Parece que esta afirmación sobra, pero increíblemente hay quienes quieren interpretar la Escritura como si esta se escribió en nuestro contexto cultural, lo cual incluye tradiciones, idiomas, política y otros aspectos que hacen la Biblia un libro único; ya que pese a ser escrita en otro "mundo" y en otros tiempos, por otros hombres aún sigue vigente y lo será durante siglos.
La biblia hebrea (Antiguo Testamento), está dispuesta en tres grandes secciones que denominan el TaNaK (תַּנַךְ): (como un acrónimo) y 24 libros, diferente a nuestra clasificación.
Torah (תּוֹרָה): La ley de Moisés. Génesis a Deuteronomio. 5 libros.
Nebihim (נְבִיאִים): Los profetas. Josué a Malaquías. 8 libros.
Ketubim (כְּתוּבִים): Los escritos. Salmos a Crónicas. 11 libros.