Como en todas las áreas de la vida, es de mucha importancia que cada individuo este definido y consciente de su realidad.
En el área espiritual y específicamente bíblico-teológico no puede ser de otra manera, cada quien debe estar claro de su posición y su condición.
Al mencionar posición me refiero a cuál es su punto teológico, o dicho de otra manera su “línea” o tendencia (no tanto liberal o conservadora, pienso más en bíblica o antibíblica) y al mencionar condición (es lo que me interesa tratar en este caso) me refiero llegamos a cierta posición, por alineación o por alienación???
Todos nos alineamos a una posición pero no todos debemos ser alienados.
Según RAE.
Alineación:
1. f. Acción y efecto de alinear.
2. f. Acción y efecto de formar o reunir ordenadamente un cuerpo de tropas.
3. f. Disposición de los jugadores de un equipo deportivo según el puesto y función asignados a cada uno para determinado partido.
4. f. Urb. Trazado de calles y plazas.
5. f. Urb. Línea de fachada que sirve de límite a la construcción de edificios al borde de la vía pública.
Alienación: Del latín alienato, onis.
1. Acción y efecto de alinear (enajenar).
2. f. Limitación o condicionamiento de la personalidad, impuestos al individuo o a la colectividad por factores externos sociales, económicos o culturales.
3. f. Med. Trastorno intelectual, tanto temporal o accidental como permanente.
4. f. Psiquiatr. Estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.
Tomando en consideración las definiciones anteriores dadas por diccionarios serios, es de importancia poder definir nuestra condición bíblico-teológica, alineación o alienación, no se trata nuevamente de un juego de palabras o términos, la situación va mucho más allá.
Es decir, tanto nuestra posición como condición son las correctas?
Como llegamos a adoptar nuestra posición teológica nos ayudara a entender si nuestra condición es válida.
Se nos demostró de manera contundente a la luz de la Palabra y de manera valida, para que nos acogiéramos a una línea o corriente bíblica-teológica o simplemente se hizo uso de subterfugios (Efugio, escapatoria, excusa artificiosa.), y fuimos absorbidos por presupuestos bíblico-teológicos que históricamente se ha demostrado no tienen base bíblica y fácilmente caen por su peso.
Debemos cuidar nuestra posición y condición; como exhortara el apóstol Pablo a Timoteo, 1 Timoteo 4:16, “ten cuidado de ti mismo y de la doctrina pues haciendo eso te salvaras tú y a los que te oyeren”, rápidamente captamos que no se trata de un asunto liviano, ligero o intrascendente, al contrario es algo decisivo aquí pero también para el “mañana”, (está claro que el versículo no se trata de una salvación escatológica, sino salvarse del error doctrinal que obviamente puede llevar a una perdición espiritual).
El apóstol Pablo al recordarles la labor que junto a sus compañeros había realizado en Tesalónica dice: 1 Tes. 2:4-5, “nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,” y continua más abajo “nunca usamos de palabras lisonjeras”. De esta misma manera debe conducirse todo aquel que pregona la Palabra del Señor si va a predicarla fielmente.
Los falaces argumentos salen a escena solo cuando no se pregona el evangelio autentico, se tendrá que echar mano de ellos indefectiblemente. La doctrina errónea debe adornarse con un poco de filosofía, con sicología, otro tanto de tecnicismos académicos que le propinan un sentido de gran erudición, pero su componente principal será siempre la mentira y como lo llama el Apóstol Pablo “artimañas del error”.
En tanto la verdad bíblica no se apoya en los caudales del saber humano filosófico, hasta puede prescindir de estos y sale avante, la verdad bíblica no se alimenta de sicología o aun de esos tecnicismos tan gustados por el ser humano por dar apariencia de profundidad en el conocimiento.
Por decirlo de una manera la verdad sola y de manera “sencilla” es poderosa para prevalecer y avanzar.
Apreciado lector que amablemente ha concedido sus valiosos minutos a este breve escrito, no permita que “los cantos de Sirenas” teológicas le conduzcan a un una condición y posicionamiento erróneo que le llevara a una perdida personal y de sus “seguidores” o aprendices. Guardémonos de no caer en una crasa alienación.
Recordemos hoy y siempre:
1 Timoteo 6: 20 “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, 21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén”.
MIAM